Servir, amar, compartir…

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El 2015 fue espectacular, todos los programas tuvieron buenos logros, y las navidades resultaron las mejores de todo nuestro periplo social. La valla, por tanto, ha quedado alta, y tendríamos que hacer mayores esfuerzos para, el 2016, superar la pasada performance. Confiamos en Dios y en los amables donantes, y prometemos hacer lo humanamente posible para seguir acompañando a los niños de los cerros.

Cabe aquí, y antes de seguir redactando esta nota, expresar nuestro sincero agradecimiento a las personas de buen corazón que, con generosidad, nos ayudaron el pasado año. Gracias también a las visitas que llegaron, hasta el mismo campo de acción, para conocer a los niños y para mirar nuestro trabajo. Recibir más visitas este año es un gran deseo nuestro, y rogaremos a Dios para que así suceda.

Y soportando con dificultad el calor limeño de comienzos de año, nos hemos puesto a caminar por sendas que ya conocemos, para iniciar el trabajo con los programas de coyuntura: vacaciones útiles, paquetes escolares y comedores, que coinciden en el tiempo. Uno en pleno desarrollo y dos desarrollando campañas de recolección de fondos para ejecutarlos, sí o sí, a fines de febrero y comienzos de marzo.

Las peras en dulce del programa de vacaciones útiles son la escuela bíblica y el paseo a la playa que perturban nuestra mente para desarrollarlos de la mejor manera, y en eso estamos. Mientras impulsamos las campañas para proveer, por décimo año consecutivo, paquetes escolares a los niños de los cerros, y para iniciar el servicio de desayunos en los comedores del Cerro Candela y del Cerro Pan de Azúcar.

Estos programas y otros del grupo, y también los subprogramas, tendrán éxito en la medida que los donantes nos acompañen en esta tarea de amor. Por eso, desde estas líneas, reiteramos el llamado para que más compatriotas y amigos, de la cercanía y de la lejanía, se involucren en el trabajo solidario. Porque toda esta tarea se financia con donaciones voluntarias de gente piadosa, fiel y ayudadora.

Mi esposa Adriana y yo estamos muy complacidos con la estima y consideración hacia nuestro trabajo de parte de mucha gente; eso nos reconforta y nos anima a seguir adelante. Como nos reconforta también, y nos da fuerzas, la fe en el Altísimo que profesamos desde siempre, y que tratamos de trasmitir, con hechos palpables, en los lugares de pobreza y extrema pobreza por donde caminamos.

Dios les bendiga!

Tito Pérez.

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