Vikinca llegó al cerro

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En Suecia, país de los vikingos, existe una comunidad de gente de buen corazón que trabaja por los niños necesitados. Se trata de la Asociación Vikinca, entidad filantrópica manejada por cuatro mujeres peruanas: Judith Chacón, María Sayán, María Luisa García y Julissa Quijaite. Y Vikinca, señoras y señores, estuvo con nosotros el sábado 23 de noviembre en una entrega de camitas en el Morro Solar de Chorrillos.

Aquel morro más conocido por sus antenas, por su trasfondo histórico y por el Cristo de Alan García, fue visitado esta vez en consideración a la situación penosa de ser la tierra donde viven miles de pobladores en pobreza y extrema pobreza en veinte asentamientos humanos. Y nuestro grupo, consciente de esta realidad, se presentó, por tercera vez, en uno de esos asentamientos: San Genaro II, 3ra Zona.

Con Judith nos conocemos desde hace varios años por e-mail y por Facebook, pero el 23 nos hemos visto, por primera vez, cara a cara, y ha sido muy grato darnos un abrazo como de viejos amigos. Y es que la gran Judith, desde cuando era secretaria de Vikinca, había mostrado sus deseos de ayudar a los niños de los cerros, intención que no se había materializado hasta hoy por asuntos estatutarios.

Ya como presidenta Judith me dijo, desde la lejanía: “Tito, queremos construir un comedor para ayudar a los niños de los cerros”, y yo, obediente como suelo ser, jejeje, me puse a buscar un lugar aparente para cumplir la misión de Vikinca (palabra que unifica a personajes históricos de Suecia y Perú: vikingos e incas). Y en eso estamos hoy, también, es decir viendo la construcción del Comedor Vikinca.

Pero esta vez sigamos hablando de las camitas. Se trata, pues, de una nueva entrega de nuestro Programa Dulces Sueños, con la cual suma 263 camitas entregadas en diversos lugares para felicidad de los niños beneficiarios. Vikinca, de esta manera, se puso de pie y donó las veinte camitas para los niños de San Genaro II, acción que fue agradecida sentidamente por los dirigentes comunales y por las mamás.

Agradecemos a Vikinca por su gesto, por su presencia en los cerros, y por su consideración a nuestra labor. El programa de camitas es novedoso y querido en los lugares de extrema pobreza, y estamos seguros de que más camitas seguirán llegando para más niños, pues la necesidad es mucha. En ese sentido, hacemos un llamado a más personas de buen corazón para que nos den la mano en esta tarea de amor.

Con aprecio y consideración,

Tito Pérez

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